viernes, 24 de enero de 2014

FEDERICO Y BIETA

Cuando era pequeña el párroco de la iglesia de Louro, Don Manuel, nos prohibía ir a los niños a la playa de San Francisco, una hermosa playa y la más importante del pueblo, nos decía que era pecado ...... debía de ser porque se llenaba de turistas,  venian muchos extranjeros, y debían de parecerle pecaminosos. Entonces yo iba con mis hermanos a la playa de Bieta, llamada así porque había una gran casa al lado de esa playa y el apellido de la familia que la habitaba era ése.  En esa casa alquilaban apartamentos y en uno de ellos venían todos los años un matrimonio con sus nietos, Sandro y Federico.  Yo los recuerdo siendo ya amigos de mi hermana Mari.

En la historia que hoy voy a contar tendria yo 11 años y Federico 17. Él iba a  comenzar la carrera de maestro y le iba a dar clases particulares a Ramón Manuel, vecino de mis padres. Al enterarse mi madre fue a hablar con Fede para que me diese clase también a mí, siempre me quedaba alguna asignatura para el verano, él accedió e iba todos los días a casa de mi vecino para que nos diese clase a los dos.  Era tremendo ....... cuando no hacía algo bien me mandaba juntar los dedos de una mano y me golpeaba con una regla,  algo que tan sólo había visto en las películas,  como dolía.  Yo me quejaba en casa pero no me hacían caso.  Menos mal que después no se dedicó a eso........ 

A Fede le gustaba mi hermana Mari y desde hacía unos años salían  alguna vez juntos pero a mi hermana, aunque le gustaba, le resultaba muy pesado. Una vez para intentar que saliese con él le regaló un peluche enorme ...... mi hermana no daba crédito,  pero ni aún así la consiguió. 

Cuando íbamos a la playa por las tardes él también venía. Recuerdo una vez que yo estaba tumbada en la orilla y no se le ocurrió nada mejor que ponerse de pié encima de mí ...... cómo pesaba, me lo hizo pasar mal pero él tenía que hacerse el chulito delante de mi hermana. 

Recuerdo que Sandro tenía una escopeta de balines y un día me llevó con él a disparar, me explicó como se hacía y me dejó la escopeta.  La diversión era matar pajaritos ....... le disparé a uno y, con tan mala suerte,  le dí ...... lo pasé fatal y no volví jamás a hacerlo, lo encuentro malvado.

Esos son los recuerdos que tengo de ellos pero hace siete años, a mi hermana y a mí se nos ocurrió buscar a Fede por Internet ..... lo encontramos y él estaba emocionado.  Su trabajo consistía en montar
Y en poco tiempo tenía que venir a La Coruña. El reencuentro fue fantástico sobre todo mi hermana y él, recordando la época en qué veraneaba en Louro, tanto es así que fueron hasta casa de mis padres, éstos encantados porque lo recordaban con mucho cariño. 

Durante un tiempo estuvo viniendo a vernos, cuando venía por trabajo y también en vacaciones.  Ahora está viviendo en Bratislava y todavía seguimos en contacto.
Es maravilloso el seguir manteniendo relaciones con personas de la infancia.

La obra de hoy realizada en acrílico sobre lienzo data del año 2009 y su tamaño 40*40 


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