En casa de mis padres siempre hubo pájaros. El primero que tuvimos se llamaba Tití, era un pajarito muy pequeño, no se de que raza era porque no era muy común.
Su jaula estaba encima de la mesa de la cocina, siempre con la puerta abierta. Por la noche mi madre cubría la jaula con una bata suya y alguna vez, para bromear, lo hacía con otra prenda ...... Tití salía corriendo y tiraba de ella con su pico muy enfadado. Sólo admitía la bata de mi madre.
Mi padre lo sacaba de paseo a la calle, lo llevaba siempre en el hombro y lo bajaba al suelo para que cogiese bichitos, o por lo menos eso parecía porque picoteaba, después lo volvía a poner en el hombro y lo subía psra casa. Mi madre una vez al día, lo ponía también en las macetas de la ventana para que picotease. Cuando llegábamos a casa, Tití nos venía a recibir todo contento.
Cuando ibamos a comer de campo al Parque de Santa Margarita también lo llevábamos y estaba encantado entre la hierba, cuando ésta le cubría y no lo veíamos lo llamábamos y venía.
Un día, estando de obras en la cocina, fui a tirar una bañera de agua por el váter, no lo vi en el suelo y lo pisé. Llevamos un gran disgusto que tardó en pasarnos ....... la casa estaba vacía sin él.
Después tuvimos un periquito que le llamamos RICARDITO, era el típico periquito verde y amarillo. Mi madre le enseñó a hablar, decía Ricardito, bonito, bonito, bonito, carallo, carallo, carallo, caaaralliño. Mi madre tenía cada conversación con él ......
Un día vino un hermano de mi padre que era un cura Franciscano, cómo curiosidad os diré que era el guardián del PESEBRE DE JESÚS en Belén, y no daba crédito, Ricardito no paraba con el carallo, carallo, caaaralliño. Parecía que lo hacía a propósito.
En casa siempre hemos tenido mucho respeto hacia los animales, dan mucho más de lo que reciben.
La obra de hoy es acrílico sobre passepartot 38*43
FELIZ DOMINGO ♥♥♥♥♥
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